cultura, gastronomía y destino

Barbate

Termas romanas

En esta ocasión vamos a hablar de la importancia y utilidad de las termas romanas.

¿Qué eran las termas? Eran los baños públicos de la antigua civilización romana. La mayoría de las ciudades romanas albergaban una o varias termas públicas.

¿Sabíais que los primeros baños templados y calientes aparecieron durante la 2ª mitad del siglo II a.C.? Desde entonces, se extendió por toda Europa. Al principio, la iluminación era escasa, porque las ventanas eran pequeñas, para evitar que el calor se escapara.

Un dato curioso es que las primeras termas eran privadas y sólo en las pertenecientes a la clase alta había baños y letrinas. Las primeras termas públicas no surgieron hasta el siglo I a.C., cuando los particulares comenzaron a proponer baños tanto fríos como calientes, acompañados de masajes. Sin embargo, las grandes termas, construidas para recibir a gran cantidad de ciudadanos, aparecieron en el año 19 a.C., habiendo sido construidas por orden de Marco Vipsanio Agripa, consejero y yerno del emperador Augusto.

Los baños romanos abrían al mediodía y cerraban al ponerse el sol. Había horarios para acudir hombres y mujeres. Los hombres solían acudir después del trabajo, para hacer ejercicio, jugar, ver a los amigos, charlar y relajarse, mientras que las mujeres tomaban su baño por separado e iban por las mañanas. Solo una vez a la semana abrían las termas al resto del pueblo y, en ocasiones, se permitía el baño conjunto a hombres y mujeres. El número de salas de las termas dependía de los servicios ofrecidos.

Fotos: Chari Marín

Algunos emperadores construían frecuentemente baños, para ganarse el favor del pueblo. Incluso algunos nobles pagaban al público días gratuitos, para alcanzar popularidad, consiguiendo así aumentar el número de la población.

Los baños eran como un centro social, porque el proceso de lavarse era tan largo que estaban obligados a conversar, por lo que muchos romanos utilizaron éstos para invitar a sus amigos a banquetes.

Además, las termas podían ser bibliotecas, salas de lectura e incluso lugares donde comprar comida y comer relajadamente. Muchos ciudadanos no tenían acceso a las grandes bibliotecas de Roma, por lo que funcionaban como una institución cultural, donde podían disfrutar del placer de la lectura. En muchas termas había nichos en los muros, que funcionaban como estanterías. 

Fotos: Juan Daza

Los romanos creían que la buena salud se alcanzaba con baños, comida, masajes y ejercicios, que son elementos que encontraban aquí fácilmente. Por ello, se cuidaba el ambiente con una delicada decoración, en donde no se escatimaban medios, razón por la cual las estancias se llenaban con maravillosos frescos, mosaicos y esculturas.

Recientemente, en mayo de 2021, bajo las dunas de la Cala del Varadero (Los Caños de Meca), han aparecido unas termas romanas en perfecto estado de conservación, que presentan una estructura de casi cuatro metros de altura, sorprendiendo al grupo de arqueólogos de la UCA, dirigido por el catedrático en historia, Darío Bernal.

Este edificio es un sofisticado complejo termal rural, que disponía de un circuito de aire caliente, que era calefactado por un horno, que emanaba a través de cámaras en sus suelos y paredes.

Los investigadores creen que estas termas habrían servido para ofrecer un servicio de higiene y ocio a los trabajadores de las almadrabas, así como a aquellos que trabajaban también en las fábricas de salazones y en la acuicultura de la zona.

Estas termas disponen de varias habitaciones, por lo que posiblemente contarían con diferentes temperaturas y piletas con agua, ofreciéndonos una idea de la importancia del enclave pesquero que se encontraba en esta zona, situado próximo al famoso Cabo y Tómbolo de Trafalgar, que actualmente es “Monumento Natural” y va a integrarse dentro del Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate.

Durante los trabajos de excavación de este hermoso edificio se han encontrado las salas calefactadas, que posiblemente sean el Tepidarium y el Caldarium.

Posiblemente el edificio fue construido en el siglo I d.C., en época del Emperador Augusto y se cree que debió funcionar durante unos trescientos años, quizás entre el siglo IV y V d.C..

Cuando Darío Bernal y su equipo comenzaron a excavar la parte del muro que sobresalía sobre las dunas de Trafalgar, esperaban encontrar una cetárea comunicada con el mar, donde se mantenían crustáceos y pescados para su posterior engorde.

En las termas se han encontrado restos de estuco rojo, blanco y negro, además de mármol, ofreciéndonos una leve idea de cómo estarían cubiertos los muros de este bello, que serán estudiados por parte del equipo de arqueólogos encargados de los trabajos de excavación.

En un futuro se prevé que el equipo de arqueólogos siga trabajando en esta zona y que todos los hallazgos que encuentren sean declarados BIC, con el fin de musealizarlos y ponerlos en valor.

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